martes, 17 de noviembre de 2009

La Universidad es una castaña

Después de terminar la carrera piensas "esto está mal pensado". Bueno, antes también, pero parece que no deberías hacer esos comentarios hasta que te den el papelito que dice que has cumplido con los objetivos. Es más fácil criticar entonces.

Hay muchas fuentes que hablan de la mala salud de la universidad española, con buscar un poco se encuentran. Yo no voy a recopilarlas, sólo voy a decir lo que pienso.

En primer lugar la educación previa a la entrada en la Universidad es muy deficiente. Así nos encontramos que a pesar de cursar el Bachillerato tecnológico nos tropezamos una y otra vez con asignaturas como Cálculo, Álgebra, Física o incluso Estadística. No tiene sentido. Estas asignaturas deberían ser un mero recordatorio con ampliación de lo ya conocido, y sin embargo nos estrellamos una y otra vez contra integrales, campos vectoriales y distribuciones normales.
Empezamos mal.

En segundo lugar el temario de las asignaturas de la Universidad está hecho por costumbre. Pocas asignaturas hay que me hayan sorprendido, y si lo han hecho principalmente ha sido por el profesor. Los profesores se convierten en el elemento diferencial del curso, cuando deberían ser meros conductores. Excepcionalmente, en el caso de la informática se estudian lenguajes de programación sin interés que aportan poco para el futuro, mientras se dejan de lado nuevas técnicas o estándares que serán necesarios en el entorno laboral.

En tercer lugar, y para mí lo más preocupante, es la ausencia de prácticas en empresas. Debería ser obligatorio (y regulado por la propia Universidad) trabajar en una empresa durante medio año o un cuatrimestre. Obviamente deberían ser prácticas remuneradas... ya escucho las carcajadas desde aquí. Creo que es algo necesario, porque luego terminas la carrera con una base de experiencia real, una empresa donde te conocen y saben cómo trabajas, dándo la opción a continuar trabajando, y se evitaría la sangría de becarios eternos con sueldos miserables.

En resumen, poca preparación, temarios mal planteados, ausencia de prácticas profesionales. Hay muchas más cosas, y con el plan de Bolonia habrá más, pero esto es con lo que me he encontrado y me ha parecido más preocupante.

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